Los libros sapienciales de la Biblia enseñan a reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana: en el trabajo, en el silencio, en el sufrimiento, en la amistad, en la búsqueda del bien y en las decisiones de cada día.
Su sabiduría no se limita a transmitir conocimientos, sino que invita a aprender a vivir delante de Dios.
Siglos después, Fray Lorenzo de la Resurrección expresó esa misma intuición con una sencillez admirable: la vida espiritual consiste en permanecer amorosamente en la presencia de Dios, aun en medio de las tareas más ordinarias. Para él, la cocina, el taller o el servicio cotidiano podían convertirse en lugares de encuentro con Dios.
Esta plática propone poner en diálogo su experiencia con la sabiduría bíblica, para descubrir que la presencia de Dios no pertenece únicamente a los momentos extraordinarios de oración, sino que puede iluminar, unificar y transformar toda nuestra vida.
Esta obra del profesor Juan Fernando Sellés, parte de una convicción provocadora: el ser humano no puede comprenderse plenamente si se reduce a su biología, su conducta, sus emociones o sus funciones sociales.
Esta plática invita a explorar una visión más profunda de la persona, entendida como un ser abierto a la verdad, al amor, a la libertad y a la trascendencia. Desde esta perspectiva, la inconformidad no es simple descontento, sino la señal de que el ser humano está llamado a algo más grande que cualquier definición parcial de sí mismo.
Es una reflexión sobre la necesidad de encontrar un principio capaz de orientar la vida en medio del desorden, la incertidumbre y la fragmentación. A partir de experiencias personales, educativas e históricas, esta pieza propone que el verdadero método no consiste solo en organizar mejor nuestras acciones, sino en ordenar interiormente la inteligencia, la voluntad y la libertad a la luz de la verdad, el amor y la fe.